Ensayo
¿Adónde fueron los 100.000 yenes? El Pago Especial en Efectivo de Japón de 2020, según los datos
Entre la primavera y el verano de 2020, casi todas las personas que vivían en Japón recibieron 100.000 yenes. Se llamó Pago Especial en Efectivo (tokubetsu teigaku kyūfukin), y en total se pagaron unos 12,67 billones de yenes. ¿Qué hizo la gente con ese dinero? Unos dicen que acabó sobre todo en cuentas de ahorro; otros, que ayudó a los hogares a mantenerse a flote.
Esta pregunta se puede responder, en buena medida, con datos. Leímos los estudios que usaron registros de cuentas bancarias y de apps de finanzas personales, junto con el propio análisis del gobierno, para ver cuánto se gastó, cuándo y en qué hogares. Después separamos lo que esta experiencia nos dice sobre la renta básica de lo que no nos dice.
Cómo se pagaron los 100.000 yenes
Tenía derecho toda persona inscrita en el Registro Básico de Residentes el 27 de abril de 2020, incluidos los residentes extranjeros: 100.000 yenes por persona. Quien tenía derecho a cobrarlo era el cabeza de familia del hogar al que pertenecía cada persona. Los cabezas de familia devolvían por correo, con sus datos bancarios, el formulario que les había enviado su municipio, o lo solicitaban por internet a través de Mynaportal, y el dinero se ingresaba en principio en una cuenta a nombre del solicitante. El programa tenía un presupuesto de 12.880.293 millones de yenes (12.734.414 millones en pagos y 145.879 millones en gastos de gestión), todo a cargo del gobierno nacional.1
El primer plan era otro. Al principio, el gobierno propuso 300.000 yenes por hogar para los hogares cuyos ingresos hubieran caído mucho por la COVID-19; el 16 de abril de 2020 cambió a 100.000 yenes para cada persona.2
Los pagos empezaron en mayo. A 26 de junio se habían pagado unos 9,12 billones de yenes (el 71,6 %), y a 31 de julio, unos 12,32 billones. El total final fue de unos 12,67 billones de yenes, el 99,7 % de lo que los municipios tenían previsto pagar: el pago llegó a casi todas las personas con derecho a él.3
Pero cuándo llegaba dependía mucho de dónde se viviera. En Japón, las cuentas bancarias no están vinculadas al registro de residentes, así que los municipios tuvieron que reunir y comprobar los números de cuenta uno a uno.2 Incluso dentro de Tokio, a 30 de junio se había pagado al 85 % de los solicitantes del distrito de Nerima, frente al 34,5 % en el distrito de Edogawa.4
Esos retrasos resultaron ser un regalo para los investigadores. Si en la misma semana unos hogares ya han cobrado y otros no, compararlos permite separar el efecto del propio pago del avance del virus y de las peticiones de quedarse en casa. Todos los estudios que siguen usan este «experimento natural».24
¿Cuánto se gastó?
So Kubota, Koichiro Onishi y Yuta Toyama, de la Universidad de Waseda, estudiaron unos 2,8 millones de cuentas del Mizuho Bank. El gasto dio un salto la semana en que llegó el dinero y se mantuvo algo más alto durante más de un mes. En seis semanas, las salidas de dinero de las cuentas equivalieron al 49 % del pago; contando solo las retiradas de efectivo, al 31 %. Como esas salidas incluyen transferencias y domiciliaciones, los autores presentan esta cifra como un límite superior del gasto.4
Michiru Kaneda, So Kubota y Satoshi Tanaka usaron datos de 232.589 usuarios de la app de finanzas personales Money Forward ME. En seis semanas se gastó el 16 % del pago según su definición de referencia: el 6 % contando en sentido estricto y el 27 % en sentido amplio.25
Takahiro Hattori y sus colegas usaron las cifras por ciudades de la Encuesta de Ingresos y Gastos Familiares del gobierno y estimaron que se gastó alrededor del 10 % en el mes en que llegó el pago. Subió el gasto en cosas que se compran desde casa y en tiendas; el gasto en servicios presenciales, no.6
En 2023, la Oficina del Gabinete analizó datos de otra app de finanzas personales, Moneytree, durante 16 semanas, desde cinco semanas antes hasta diez semanas después del pago, y estimó que se gastó alrededor del 22 % del pago. Una comprobación con los registros individuales de la encuesta de hogares dio alrededor del 17 % en unas 16 semanas, más o menos lo mismo.7
OpiniónLas cifras van del 6 % al 49 %. Dependen de qué se cuenta como gasto (si se da por gastado el efectivo retirado, si se incluyen las transferencias) y de cuántas semanas se miden. Pero apuntan en la misma dirección. En las semanas y meses posteriores a la llegada del dinero, los estudios que cuentan el gasto en sentido estricto encontraron que se gastó entre una décima parte y algo menos del 30 %, e incluso los que cuentan todas las salidas encontraron alrededor de la mitad. El resto, al menos, no se gastó enseguida.
Puede que esta no sea una cifra exclusiva de la pandemia. Según el informe de la Oficina del Gabinete, los vales de promoción regional de 1999 aumentaron el gasto en alrededor del 32 % de la cantidad entregada, y la prestación de cuantía fija de 2009 en alrededor del 33 % según una encuesta, o alrededor del 25 % desde el mes anterior a recibirla hasta dos meses después según un análisis de la encuesta de hogares.7 Hattori y sus colegas también escriben que su cifra de alrededor del 10 % no difiere de las estimaciones hechas antes de la pandemia.6
¿Quién lo gastó?
El resultado más claro, en todos los estudios, es que los hogares con poco dinero a mano gastaron una parte mayor del pago. En los datos de Money Forward, los hogares cuyos activos líquidos eran menores que sus ingresos mensuales (el 19 % de los usuarios) respondieron con fuerza, sobre todo en la semana del pago.2 En los datos de Mizuho, los hogares con poca liquidez gastaron casi el 60 % del pago. Lo que contaba no era el total de activos financieros, sino el saldo de las cuentas de depósito ordinarias: los hogares «ricos que viven al día», con acciones o seguros pero poco en sus cuentas ordinarias, también gastaron mucho.4
En cuanto a los ingresos, los estudios no coinciden. La Oficina del Gabinete encontró que los hogares del tercio inferior por ingreso equivalente (el ingreso ajustado al tamaño del hogar) gastaron alrededor del 32 % del pago, sin un efecto claro en los tercios medio y superior.7 Los datos de Money Forward también muestran una respuesta mayor en la cuarta parte de los hogares con menos ingresos.2 Los datos de Mizuho, en cambio, casi no muestran diferencias por ingresos; allí la diferencia estuvo en los hogares cuyos ingresos habían caído más de la mitad respecto al año anterior (54 %).4
Sobre la edad y el tipo de hogar, los datos de Money Forward dan algunas pistas. Cuanto mayor era el cabeza de familia, mayor era la respuesta; las personas que vivían solas respondieron menos que otros hogares, y los hogares de personas casadas más que los de personas solteras. Tener hijos apenas cambiaba nada.2 Pero los usuarios de apps de finanzas personales tienden a ser jóvenes y de Tokio, y entre ellos hay pocas mujeres (en parte, sugieren los autores, porque el pago iba al cabeza de familia), así que los hogares de más edad apenas se ven en estos datos.27
¿Adónde fue el dinero que no se gastó?
Algunas encuestas se lo preguntaron directamente a la gente. En junio de 2020, el NLI Research Institute preguntó a 2.062 personas de 20 a 69 años en qué lo habían usado (se permitía más de una respuesta). «Cubrir gastos de la vida diaria» quedó en primer lugar con el 53,7 %, seguido de «ahorro» con el 26,1 %, «viajes nacionales» con el 10,1 %, «comprar electrodomésticos» y «comprar mascarillas y otros productos de higiene» con el 9,7 % cada uno, «comer fuera» con el 9,0 % y «educación de los hijos» con el 7,0 %. Solo el 9,7 % dijo haberlo ahorrado todo. Sin embargo, la encuesta no preguntaba por cantidades, y la investigadora, Naoko Kuga, señala que, medido en yenes, puede que se quedara más en el ahorro.8
¿Por qué guardarlo? En la misma encuesta, quienes eligieron el ahorro tendían más que la media a preocuparse por perder ingresos o el empleo. Kuga lo interpreta como un ahorro deliberado por inquietud, más que como no tener en qué gastar durante el periodo de quedarse en casa.9 La Oficina del Gabinete también dice que la parte que no se gastó enseguida probablemente se acumuló como «exceso de ahorro», favorecido por las restricciones para salir, y que se espera que se vaya usando más adelante y sostenga el consumo.7
OpiniónEs demasiado pronto para decir que el dinero se desperdició porque se ahorró. Cubrir los gastos de la vida diaria ya es gastar. Y 100.000 yenes guardados cuando nadie sabía lo que venía fueron una especie de red de seguridad para el hogar. Reactivar la economía y sostener la vida de las personas son cosas que hay que medir con varas distintas. El propio informe de la Oficina del Gabinete dice que el programa no tenía necesariamente como objetivo directo estimular el consumo.7
Un pago único de 100.000 yenes y la renta básica
La Red Mundial de Renta Básica (BIEN) define la renta básica como «un pago periódico en efectivo entregado incondicionalmente a todos de forma individual, sin comprobación de recursos ni exigencia de trabajo», y enumera cinco características: periódica, en efectivo, individual, universal e incondicional.10 Es la misma vara de medir que usamos en el ensayo sobre los 10.000 bahts de Tailandia. Pasemos los 100.000 yenes por ella punto por punto.
¿Universal? Casi, sí. Tenía derecho toda persona inscrita en el registro de residentes, incluidos los residentes extranjeros.
¿Incondicional? Sí. No hubo comprobación de recursos ni exigencia de trabajo.
¿En efectivo? Sí. Se podía gastar en cualquier cosa.
¿Periódica? No. Se pagó una sola vez.
¿Individual? En sentido estricto, no. El cabeza de familia lo solicitaba por toda la familia, y el dinero iba a la cuenta del cabeza de familia.14 Las personas que habían huido de la violencia doméstica podían, si lo comunicaban, recibir su parte y la de los familiares que estaban con ellas del municipio al que habían huido, en lugar del de su registro.11
OpiniónSe cumplen tres de cinco y fallan dos. Y para pensar en la renta básica, la que importa es «periódica». Como también explica el informe de la Oficina del Gabinete, una idea de la economía es que las personas reparten un ingreso extra temporal a lo largo del resto de su vida.7 Con un pago único de 100.000 yenes, guardarlo ante un futuro incierto es lo más natural. Un dinero que llega con seguridad cada mes es algo sobre lo que se puede construir la vida. Lo que midieron los datos de 2020 fue cómo responde la gente a un dinero que llega una vez, en plena pandemia, no cómo vive con un dinero que sigue llegando.
Así que el hecho de que buena parte de los 100.000 yenes no se gastara enseguida no demuestra que una renta básica se fuera a ahorrar sin más. Y el hecho de que los 100.000 yenes ayudaran a mucha gente a salir adelante tampoco demuestra que una renta básica vaya a funcionar. Las dos cosas responden a otra pregunta.
Un pago único tiene sus propias ventajas. El estudio de GiveDirectly en Kenia compara un grupo que cobra cada mes durante 12 años, un grupo que cobra cada mes durante dos años y un grupo que cobra una sola suma, y los primeros resultados, de 2023, mostraron que al grupo de la suma única le iba mejor en muchos indicadores económicos.
Nuestra cronología también recoge programas que pagan una y otra vez. El Dividendo del Fondo Permanente de Alaska paga cada año desde 1982, y Enra, de las Islas Marshall, paga unos 200 $ cada trimestre desde noviembre de 2025. El piloto de renta básica rural de Corea del Sur paga 150.000 wones al mes en vales de comercio local a los ciudadanos que viven en los condados seleccionados en 2026–2027 (BIEN dice que esta forma no cumple su definición).
100.000 yenes una vez, o 30.000 yenes al mes
Comparemos también los tamaños. Con la calculadora de renta básica, pagar 30.000 yenes al mes a todas las personas de la población actual de Japón (unos 122,81 millones) supone unos 44,2 billones de yenes al año, alrededor del 6,7 % del PIB. Los cerca de 12,7 billones de yenes pagados en 2020 equivalen a unos tres meses y medio de eso.
Opinión30.000 yenes al mes no dan para vivir. Aun así, 44 billones de yenes al año son más del triple de lo que se pagó una sola vez en 2020. Los 100.000 yenes demostraron que el Estado puede montar una forma de pagar a todo el mundo. Hacerlo cada mes, en cambio, exige un debate completamente distinto sobre de dónde sale el dinero.
Lo que dejaron los 100.000 yenes
OpiniónEl pago de 2020 fue una gran experiencia: la misma cantidad de efectivo, sin condiciones, para casi todas las personas que vivían en Japón. Y gracias a que no llegó a todos a la vez, ahora sabemos por los datos cuánto se gastó y qué hogares lo gastaron. Los hogares con poco dinero a mano gastan rápido; en tiempos de inquietud, la gente se aferra al dinero; cuando las cuentas bancarias y el registro de residentes no están vinculados, los pagos tardan en llegar. Todo esto son lecciones para la próxima vez que se pague algo.
Pero no fue un experimento de renta básica. Fue un dinero pagado una vez, en la cuenta del cabeza de familia, en plena pandemia. No responde a la pregunta de cómo cambian el trabajo y la vida de las personas cuando el dinero llega con seguridad cada mes. Para eso hay que seguir mirando los programas que pagan una y otra vez.
Preferimos no recordar los 100.000 yenes como «dinero desperdiciado», ni como «un ensayo general de la renta básica», sino por su nombre: un pago de emergencia único para todos. Eso solo ya fue un acontecimiento bastante grande.
Fuentes
- 総務省 (Ministry of Internal Affairs and Communications) — 特別定額給付金(新型コロナウイルス感染症緊急経済対策関連) ↩
- Michiru Kaneda, So Kubota and Satoshi Tanaka — “Who spent their COVID-19 stimulus payment? Evidence from personal finance software in Japan”, The Japanese Economic Review 72, 409–437 (2021) ↩
- Ministry of Internal Affairs and Communications — Special Cash Payment: amounts paid to date (final figure as of 31 Mar 2021; PDF, in Japanese) ↩
- So Kubota, Koichiro Onishi and Yuta Toyama — “Consumption responses to COVID-19 payments: Evidence from a natural experiment and bank account data”, Journal of Economic Behavior & Organization 188, 1–17 (2021) ↩
- RIETI Special Report — Michiru Kaneda, So Kubota and Satoshi Tanaka, “The effect of the Special Cash Payment on household consumption during COVID-19: evidence from budgeting-app data” (17 May 2021, in Japanese) ↩
- Takahiro Hattori, Norihiro Komura and Takashi Unayama — “Impact of Cash Transfers on Consumption during the COVID-19 Pandemic: Evidence from Japanese Special Cash Payments”, RIETI Discussion Paper 21-E-043 (2021) ↩
- Cabinet Office, Policy Issue Analysis Series 22 — “The effect of the Special Cash Payment on household consumption: an analysis of budgeting-app data recorded in real time” (16 Aug 2023, in Japanese) ↩
- NLI Research Institute — Naoko Kuga, “How households with children used the cash payments” (12 Nov 2021, in Japanese; survey of 2,062 people aged 20–69, June 2020) ↩
- NLI Research Institute — Naoko Kuga, “How the Special Cash Payment was used (2): saving out of economic anxiety, or for lack of places to go?” (17 Nov 2020, in Japanese) ↩
- Basic Income Earth Network (BIEN) — About Basic Income ↩
- Ministry of Internal Affairs and Communications — Special Cash Payment: arrangements for people who fled domestic violence and for children in care (summary, Apr 2020, in Japanese) ↩